01 diciembre 2011

Sobre Kelly Reichardt

Tiene cuarenta y siete años, cara de buena gente y es pequeñita. Más pequeñita aún que su musa Michelle Williams.

Kelly Reichardt escribe y dirige, pero hasta la fecha nos obsequiado con sólo cuatro largometrajes: River of Grass, Old Joy, Wendy and Lucy y Meek's Cutoff. Entre el primero y el segundo transcurrieron doce años. Por fortuna, todo indica que para ver su próxima película no tendremos que esperar tanto tiempo.

Old Joy se cansó de recoger premios prestigiosos allí donde pisó la hierba. Es una película que conserva intacto su encanto y no es fruto de la ensoñación indie de un día: todavía ahora me pregunto cómo demonios ella consiguió plasmar de manera tan precisa qué se siente cuando dos personas que un día fueron muy amigas se reencuentran de nuevo. Si Chaplin sólo necesitaba un parque, un policía y una chica para una comedia, Reichardt sólo necesita dos chicos, un coche y un puñado de miradas significativas para contar algo bastante más complejo. De vez el cuando el cine obra estos pequeños milagros. Los observas y tan sólo te queda decir: la vida es exactamente así. Lo ha clavado.

Tuve la suerte de ver Wendy y Lucy en un cine que no estaba en un lugar muy diferente de aquel donde la protagonista, Michelle Williams, perdía a su perra Lucy. Lucy, por cierto, es la perra de Kelly, y ya se dejaba querer por la cámara en Old Joy. Y puesto que fue una de mis cinco películas favoritas en 2009, no añadiré aquí más líneas de las que dejé en su momento.


Meek's Cutoff es especial y diferente dentro de su trayectoria. Por vez primera afronta un largo que está ambientado en una época pasada. Coquetea con un género capital del cine norteamericano, el western, pero no es en absoluto un ejemplar verdadero: en el momento en el que se ubica esta historia, el periodo retratado en el western aún está por llegar, y sus personajes clave, también. Aún no hay una granja, aún no hay pueblo, ni un sheriff, ni saloon, ni diligencias, ni ejército e indios enfrentados, ni tren en construcción. Tan sólo tenemos un puñado de personas perdidas en la inmensidad de una América aún por domar, acompañadas de algunos carromatos, víveres, poca agua, un guía del que desconfiar y un indio al que temer.

Aunque centrada en el personaje de Williams, una actriz que con Reichardt ha demostrado no hacer ascos a ningún buen papel con independencia de su caché, Meek's Cutoff abre su abanico de personajes, sin dejar de lado el enfoque íntimo y minimalista marca de la casa. El desierto que atraviesan los colonos cala en el ánimo del espectador gracias al escrupuloso respeto de los tiempos en la estructura del film: los fragmentos diurnos y nocturnos se alternan en equilibrio, y cada vez que el sol regresa, parpadeamos cegados por su luz al igual que los que se despiertan a la intemperie para continuar su viaje. Tan incierto como el rumbo del grupo es el del guión, cuya resolución escapa de los cauces convencionales para demostrarnos que, en tantas ocasiones, el viaje es más importante que la meta, y este principio también puede valer en el cine.

Amante del a veces olvidado plano general pero devota del primer plano, aquí Reichardt prima con creces lo primero, sin esconder una vocación pictórica que aporta al viaje una belleza singular, alejada de los estándares que impone la fotografía de grandes paisajes. Una belleza que viene acentuada por la música de Jeff Grace, que no puede estar más distante de la épica viajera, añadiendo a la historia una dimensión misteriosa e inquietante.




4 comentarios:

· · Yhebra · · dijo...

Cuando te leo me entran tantas ganas de ponerme a ver películas, y sólo a ver películas...

Gata Vagabunda dijo...

Ver películas es lo mejor de este mundo y de cualquier otro que pueda haber :-)

Oyros dijo...

No he visto ninguna de las cuatro, pero leyéndote me entran unas ganas locas de buscarlas.

A veces una película es más interesante cuando la ves en los ojos de otra persona. No sé si será en caso, pero lo que he visto a través de tus ojos me ha parecido maravilloso.

Gata Vagabunda dijo...

¡Me voy a poner colorada!