11 noviembre 2011

La mujer de las mil caras




No es la Hayworth, ni la Garbo, ni una actriz italiana, ni una suerte de Jean Fontaine. (Ni esto es un Tumblr, aunque hoy lo parece).

Existen docenas de actrices olvidadas. Algunas, porque sus películas tuvieron éxito en su día pero luego no pasaron a la posteridad. Otras, de manera completamente injusta a pesar de su talento. Un puñado de ellas han conseguido ser recordadas a pesar de que casi nadie sabría citar más de dos películas suyas, y el motivo puede ser de lo más caprichoso: haber lucido un hermoso bikini blanco, por ejemplo.

No es una Ingrid atormentada por Hitch, ni una arrolladora Lana Turner.

Lo peor que le puede pasar a una actriz del Hollywood clásico es que su rostro pueda ser confundido con el de tantas.


Sonríe como la Havilland, pero no lo es; se da un aire con Claudette Colbert...

¿Recordais a Ann Sothern, de la estupenda Carta a tres esposas? También fue candidata al Oscar (¡en 1987!) y tuvo su show de éxito en la televisión americana.

Tal vez en alguna ocasión, teniéndola de fondo de manera despreocupada en el televisor del salón, la habeis confundido con otras... otras cuyos nombres sí recordais.

¡
Cuántos rostros increibles enmohecen en las estanterías de las viejas filmotecas!



... pero sus ojos pueden tener la fuerza de Bette, el aire lánguido de la Tierney, o el contundente de una Marilyn.