23 febrero 2011

Apuntes sobre Damon, Bardem y el otro barrio


Unos cuantos post más abajo, decía K. en los comentarios que Eastwood elige muy mal sus guiones. Es verdad. Tiene mucho ojo para un montón de cosas, pero poco para eso. A Guardiola también le pasa.

Pero bien, decía. Decía que a pesar de los pesares, Hereafter tiene una característica muy interesante: su manera de enfocar el aspecto paranormal de la trama. Es sorprendente la "normalidad de la paranormalidad" en Hereafter, el cómo la serenidad con la que está llevada la historia te lleva a asumir sin más pamplinas que Matt Damon tiene esa característica. Algo así como ser rubio o tener los ojos claros. Aunque se afea un poquito el asunto cuando intentan buscar una causa u origen para su don: habría estado muy bien no explicitarlo y tomarlo como un simple rasgo del personaje que no necesitamos aclarar... Pero es genial que por una vez los muertos no den miedo, no nos hagan pegar brincos en la butaca, no tengan caras deformadas o suelten espumarajos, no sean fantasmas aterradores. Ese algo que hay en el limbo entre la vida y la muerte es para Eastwood una luz blanca y vaga, punto, y nunca un motivo de pánico. Eso sí, nos queda claro que para Damon su don es una maldición, en la medida en que le aleja de los demás (y no porque los muertos le asalten entre sueños). Un film que podría hablar de fantasmas habla en cambio de la imposibilidad de aceptar las ausencias, del ansia de materializar un deseo inútil cuando se pierde a alguien: haber podido añadir algo más. En el fondo, creo que Hereafter no va de lo que parece prometer a priori.


De París, donde dejamos a Damon/Lonegan, nos vamos a Barcelona. Javier Bardem en Biutiful interpreta a un traficante de almas que vaga aquí y allá buscándose la vida. Drama desolador y arrasador, si es que se puede aceptar este segundo adjetivo, en Biutiful también nos topamos con un toque de espiritualidad: Uxbal comparte el don de Lonegan. Los muertos de Uxbal, no obstante, no son ecos, ni voces y luces lejanas, sino que están presentes, mirándole con seriedad. Uxbal tampoco se gana la vida como médium; aunque podría, como Lonegan. Pero de vez en cuando les ve. Y se saca unos billetes. Iñárritu, Bo y Giacobone no nos ofrecen explicaciones. Nos dan algo mejor: a Ana Wagener, un personaje enigmático y magnífico.

Dos películas absolutamente diferentes que, en el fondo, reflexionan sobre cosas muy parecidas.

Por cierto, ya que se acercan los Oscars, un apunte sobre Damon y Bardem. Damon aparece en el trailer de la maravillosa True Grit anunciado como "Academy Award Winner"... ¡pero no se molestan en aclarar que no lo ganó como actor! Y por cierto, estupenda la transformación vocal de su registro habitual -como el de Hereafter- al de True Grit, con un acento hermosamente trabajado. Por su parte, a pesar de que Biutiful ha sido rodada en castellano (y ello justifique su presencia en los Oscars este año en la categoría de película de habla no inglesa), su trailer internacional ha sido hecho ex profeso en inglés. Un trailer absolutamente "conceptual", donde no se desvela la trama de la película (¡GRACIAS!) y donde Bardem, con tono grave y en inglés, lee en off un texto que después no sale en ningún momento del metraje. Y no sé qué embrujo tiene esa voz vacía y carente de patria, pero todas las veces que han pasado el trailer en la sala, el público se quedaba en silencio, clavado. Gatos incluidos.

2 comentarios:

troyana dijo...

Me encantan esas asociaciones entre películas que a priori no tendrían ningún punto de conexión.Imperdonable,pero de momento,no he visto ninguna de los dos,así que ya pasaré por aquí en cuanto tenga más criterio.LLuvia de críticas le han caído al pobre Eastwood,que para mí es un maestro,aunque resbale de cuando en cuando.Y en cuanto a Bardem,el goya ya es suyo,es profeta en su tierra,aunque espero no se olvide de donde viene.He oído que en una entrevista en EEUU tuvo que preguntar al público una palabra que no recordaba del español y por ahí sí que no.....
Biquiños

fanshawe dijo...

Chica, sin Oscar ni nada a mí se me olvidan palabras en español todo el rato. Y la gata es peor, directamente españoliza italianadas o portuguesadas, pregúntale a ella, pregúntale...