Álex acaba de salir del orfanato e intenta ganarse la vida de manera honesta, pero la tentación surge pronto. Lo que mejor sabe hacer es lo que le enseñó su madre, a la que no ve desde años: robar. Un día conoce a Sara, una niña bien que también gusta del robo, pero no es más que una aficionada...
Cómo es...
Jaime Marqués ha dirigido una historia con un título que podría llevar a la sala a algún gato un pelín despistado. "Ladrones" no tiene mucho que ver con una película de acción, ni de intriga, ni con toques de comedia desenfadada al estilo de la saga "Ocean's...". Eso sí: increíble lo elegantísimo que está Ballesta en el bonito cartel de la película. Que casi casi parece el George Clooney vestido por cierta marca de ciertos grandes almacenes.
El gancho inequívoco de la función son la guapita pareja protagonista, un Juanjo Ballesta con mucho tirón para adolescentes -prueba de ello era la cantidad de niñas presentes en la sala- y una María Valverde explotando su atractivo. La química entre ellos existe, sin duda, aunque una vez más el niño roba escenas por doquier. Hay en "Ladrones" una clarísima apuesta estética, una preocupación notable por su aspecto formal. A Marqués le interesa tanto lo que cuenta como el cómo lo cuenta.
Uno de los principales escollos de la película es que a medida que avanza se estanca y empeora. El comienzo esperanzador desemboca en un ligero sopor y en la sensación de que, aunque el metraje es corto para los tiempos que corren -100 minutos- se nos ha hecho larga. Los motivos son varios: 1) el argumento inicial se agota pronto; 2) esa estética que pretende dar un aire diferente a "Ladrones" acaba trag
ándose un poquito la película, ralentizándola cuando es más innecesario. Hay, de todos modos, un extraño romanticismo que diferencia a "Ladrones" de otras películas de chico conoce chica -que al final de eso va-. No se manifiesta con ambos protagonistas en pantalla, ni en la única (y evitable) escena de sexo cero-explícito de la película. Los momentos románticos son los de ese Alex que busca a su madre y la encuentra como no quiere encontrarla; los de ese carterista que entrena con el misterioso maniquí que se esconde tras la cortina de la herrumbrosa habitación; los de ese chico triste que quiere dejar de ser un ladronzuelo habilidoso pero no puede evitar sucumbir a la tentación porque lo lleva dentro. Todos ellos instantes que tienen mucho que ver con un Ballesta en estado de gracia y que salvan una película que podría ser muy atractiva pero que peca de irregular y malograda.
2 comentarios:
Anda, no sabía que la banda sonora de esta peli incluye el tema "Polen" del El Hombre Burbuja... Aunque la peli en sí no sea muy buena, según dices, siempre me gusta encontrar a estos chicos por la pantalla.
Gracias por el apunte :) Toda la música que suena en la película encaja muy bien con las imágenes, por cierto. Buen tino al elegir la banda sonora.
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