Qué cuenta...Tres chicas con ganas de dar el gran salto al mundo de la música se presentan a un concurso de talentos. Las cosas están difíciles en un país donde las radiofórmulas aún están dominadas por los músicos blancos.
Cómo es...
De Bill Condon como director recuerdo “Dioses y monstruos”, película que, aunque no me había disgustado, sólo me dejó la sensación de que Ian McKellen estaba que se salía, y que decididamente Brendan Fraser tiene cara de hamburguesa. "Kinsey" la olvidé poco tiempo después de salir de la sala. Sin embargo le tenía muchas ganas a “Dreamgirls”, por un doble y sonoro motivo: es un musical, género por el que tengo debilidad (aunque bien pensado, ¿por cuál no tengo debilidad?) y además, la música negra me gusta demasiado.
No es que haya en esta película nada especialmente molesto. Técnicamente tiene la buena factura que cabe esperar de una producción en la que se ha invertido una generosa cantidad de dinero y se ha puesto como objetivo venderse bien para los Oscars. Pero, más que cine vivo que respira y late, “Dreamgirls” parece un producto prefabricado incapaz de escapar de sus propios corsés. Aunque llevadera y sin estridencias, la historia de cómo ir de la nada al éxito y luego saborear sus amarguras nos la han contado mil veces, pero tampoco era necesario volver a hacerlo de la manera más obvia y trillada. La chica guapa que parecía no valer y luego venderá discos como rosquillas (Beyoncé), la chica tonta que está destinada siempre a ser un mero florero (Anika Noni Rose), la chica que tiene el verdadero talento pero por ello será apartada y despreciada por un sistema pendiente sólo del rey dólar (espléndida Jennifer Hudson). En el bando masculino, el productor con olfato que resulta ser un bicho sin alma (Jamie Foxx) y la estrella de segunda fila que jamás llegará a ser de primera y que permanecerá siempre en un segundo plano (Eddie Murphy). Redondea el reparto Danny Glover, aquí mecenas de esa estrella de segunda, un tipo buenazo y sabio que se verá desplazado por los tiburones que saben de vender discos pero no de música.
“Dreamgirls” no es tan alocada como “Chicago” –cuyo guionista era también Condon, recordemos-. Tampoco tiene un montaje tan frenético (aunque sí bastante veloz, quizá algo más que nuestro tiempo “natural” de asimilación). Sus protagonistas cantan muchísimo mejor pero lo que entonan vale menos. Lo peor es, quizás, que el 30% de las canciones sobran y no aportan nada, o simplemente surgen de una manera extraña y poco natural, condición número uno para que el espectador acepte las reglas del juego. Además, y ya para terminar de quejarme, el sonido del cine en el que me encontraba falló durante la mitad de la proyección, y a ratos esas voces portentosas llenaban mis orejas, y en otros escuchaba más las pipas del tipo de atrás. Por último, Jamie Foxx no parece cómodo en ningún momento, está tieso y soso, y protagoniza algunos de los peores diálogos de la película.
De todo esto podría concluirse que la película era un horror y no merece la pena en absoluto. Sin embargo, no es verdad. Lo que sí es cierto es que acabé aburriéndome un poco...
PD: Perdonad que insista con la idea que ya puse en el pre-post pero ¿es real Beyoncé? ¿existen mujeres así?

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