
Sucede a veces. Estado de irrealidad. Una vil pelea de callejón. Qué mal te ha ido en ella. Estás refugiada en algún lugar (solitario) y lo único que tienes ante ti es una estantería llena de películas.
No te preguntas qué quieres ver, sino qué te curaría.
Recorres la estantería con el dedo. Eliges Annie Hall. Ah, pero no. No está en su caja. Maldita sea. Segunda opción entonces. Ésa: Casablanca. Esta ciudad es el final del camino. Abres un bar. Quieres olvidar. Pero de entre todos los bares del mundo, ella tuvo que meterse en el tuyo. Y es que siempre sucede así, Rick... Como la vida misma. El avión parte, Ilsa se va, Rick se queda, comienza su bonita amistad. Entonces necesitas ver otra, porque todavía no has tenido suficiente. La ley de la calle. Mierda, tampoco está en su caja (¿dónde diablos estará?). Segunda opción entonces. Ésa: Charada. Contemplas una vez más a Audrey de Givenchy. Cary Grant intenta coger una naranja del escote de una voluminosa señora sin usar sus manos. París entre la comedia y el suspense. ¿Y dónde está metido ese cuarto de millón de dólares? ¡Ay! Cómo la vida misma: estaba ante nuestros ojos, perfectamente visible, pero no supimos verlo. Aún no quieres dejar París, pero alguien te arrastra a una sala de cine. La película es olvidable. Pero tu cabeza sigue necesitando más fotogramas. Entonces aparece Barton Fink. El bloqueo del escritor. La hoja en blanco. El calor en Los Ángeles. Los mosquitos que nos impiden dormir. La frustración. Como la vida misma.
Aún no he terminado.
Tengo toda la vida (la vida misma) para seguir devorando.
No te preguntas qué quieres ver, sino qué te curaría.
Recorres la estantería con el dedo. Eliges Annie Hall. Ah, pero no. No está en su caja. Maldita sea. Segunda opción entonces. Ésa: Casablanca. Esta ciudad es el final del camino. Abres un bar. Quieres olvidar. Pero de entre todos los bares del mundo, ella tuvo que meterse en el tuyo. Y es que siempre sucede así, Rick... Como la vida misma. El avión parte, Ilsa se va, Rick se queda, comienza su bonita amistad. Entonces necesitas ver otra, porque todavía no has tenido suficiente. La ley de la calle. Mierda, tampoco está en su caja (¿dónde diablos estará?). Segunda opción entonces. Ésa: Charada. Contemplas una vez más a Audrey de Givenchy. Cary Grant intenta coger una naranja del escote de una voluminosa señora sin usar sus manos. París entre la comedia y el suspense. ¿Y dónde está metido ese cuarto de millón de dólares? ¡Ay! Cómo la vida misma: estaba ante nuestros ojos, perfectamente visible, pero no supimos verlo. Aún no quieres dejar París, pero alguien te arrastra a una sala de cine. La película es olvidable. Pero tu cabeza sigue necesitando más fotogramas. Entonces aparece Barton Fink. El bloqueo del escritor. La hoja en blanco. El calor en Los Ángeles. Los mosquitos que nos impiden dormir. La frustración. Como la vida misma.
Aún no he terminado.
Tengo toda la vida (la vida misma) para seguir devorando.

17 comentarios:
y luego está ninotscka, riéndose detrás de a enésima puerta cerrada de lubistch, o chaPlin jugando con un globo terráqueo, o michael palin tartamudeando sin decir dónde está la llave de la caja mientras kevin kline se come pos peces, incluyendo a wanda. Y pepe isbert subido al balcón con un sonotone, no precisamente todo menos de bolsillo.
Si nos quedan ganas, podríamos leer si la parte contratante de la primera parte con groucho, mientras el resto de los hermanos marx tocan el piano, el arpa o una bocina como sólo ellos sabían,...
si no existiese el cine, tendríamos que inventarlo, ¿verdad?
de lo mejor que se ha inventado para alterar el estado de ánimo
Estoy con 5 minutos de parón, mientras espero la sentencia de mi jefe sobre un documento que le acabo de enviar, y tanto tu post como el de malcolm me han parecido tan sugerentes que tendré que hacer serios esfuerzos para terminar concentrada mi jornada laboral.
El cine nos da (y a veces nos quita) la vida. Pero sobre todo alegrémonos porque nuestras vidas (grandes o miserables) son de cine.
Y allí estaremos, detrás de Robin Hood, dentro de los alegres muchachos de Sherwood, bebiéndonos otra cerveza en un el bar donde dan el mejor café irlandés y fumándonos otro cigarrillo con Auggie Brown. Y evitando ese leopardo que traía Katharine, y sonriendo al ver doblar la esquina a Irma y boquiabiertos con ese vestido blanco de Marilyn...
Allí estaremos para que nos cambie la vida, una vez más...
Y si te apetece hacerte unos kilómetros, yo tengo alguna más. Mi pantalla no es precisamente panorámica, pero a veces consigo que mi sonrisa lo sea.
....to be or not to be or....
no se si te curaría pero te vas a escojonar otra vez
ha, déjala en la cajita, o córtale la mano a alguien.
Doctor, Medusa, Fansh, K., Anarkasis... no puedo menos que sonreir al leeros. Tal vez no lo pretendíais, pero me he emocionado (tonta que es una)
Normal que te emociones, como nosotros al leerte, a mi también me rescatan de la tristeza un grupo de británicos geniales que lo mismo se enfretaban al mito artúrico que al cristianismo, o un despistado y patoso actor hindu en un guateque, o ese camarote repleto ... Cuantos y que intensos momentos de risas.
Y que decir de tantas y tantas canciones que se cuelan en cada momento de nuestra vida para acompañarnos y/o transportarnos.
Ahora mismo en mi mente se pelean "El último mohicano" y "Simpaty for the devil"...uf, creo que necesito salir a tomar un café.
Quizás fui yo quien se llevó Annie Hall.. bueno, para compensar:
"... y recordé aquel viejo chiste, aquel del tipo que va al psiquiatra y le dice:
- Dr. mi hermano está loco, cree que es una gallina.
Y el médico le dice:
- pues ¿porqué no lo mete en un manicomio?
y el tipo le dice:
- lo haría, pero necesito los huevos.
Pues eso es más o menos lo que pienso sobre las relaciones humanas, saben?
Son totalmente irracionales, locas, absurdas... pero supongo que continuamos manteniéndolas porque, la mayoría, necesitamos los huevos..."
La vida no está en las películas, ni en los libros, ni en los discos. Ni en los blogs. Está en la calle, en ver nacer a tu hijo, en ver morir a tu mejor amigo, en ver cómo se marcha el amor de tu vida, en ver tus sueños hechos pedazos. Eso es la vida. Todo lo demás es una pura mentira, ganas de epatar, de presumir cuánto he leído, cuánto he visto, cuánto he escuchado. La vida está ahí fuera, esperando, y va pasando mientras vosotros escribís blogs ridículos. Sois todos patéticos, ridículos.
Y yo soy el más patético y ridículo de todos por perder aquí mi tiempo.
Suerte para todos en la vida. La vais a necesitar.
Matt Murdock
Bueno, Matt, gracias por los piropos, oye...
¡Juan Cosaco, si fuiste tú quien se llevó "Annie Hall", devuélvela inmediatamente! ;) Un beso y salud, como dices siempre
¿Ver morir a tu mejor amigo? Pues entonces prefiero ver pelis, gracias...
Qué suerte no necesitar suerte en la vida, carajo.
Uy, me encantaría ver todas estas escenas de película pasadas al cine hispano...
"Mariano, tráme acá estos chorizos" o "¿Puedo tocartes las tetas?"
Lo se, llego tarde y mal
Bueno, tarde y mal, no: tarde y con sentido del humor :)
Perdón :)
K., ¿perdón por...? O_O
(En cualquier caso perdonada siempre y gratis además, que ya bastante flagelación hay por las calles estos días, brrrrr)
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