De qué va...En el Londres de finales del XIX, dos jóvenes magos, Robert y Alfred, ansían llegar a lo más alto de la profesión. Uno posee el verdadero talento necesario; el otro, la buena presencia y el encanto. Aunque comienzan juntos su andadura, pronto un trágico suceso desencadena entre ellos una rivalidad enfermiza.
Cómo es...
Hace un tiempo unos cuantos gatos perdidos nos paramos en un cine a ver "Memento". La película no tuvo mucha repercusión en su estreno, pero lentamente el boca a boca comenzó a funcionar. De ahí a convertirse en un título de culto pasaron unos meses, y hoy, con sus escasos años de vida, se considera una película de referencia del cine reciente. Todos los que vivimos ese proceso de entronización de la película de Nolan apuntamos el nombre del director en una esquinita del cerebro, ansiosos por ver qué era capaz de ofrecer en próximas entregas.
Como suele suceder siempre que las espectativas son muy altas, la decepción posterior puede ser igual de grande. No es que aquella peli con Pacino y Hillary Swank estuviese mal, pero esperábamos otra cosa -y además era un remake-. No es que ese Batman no fuese una apuesta diferente, pero ¿qué quieren que les diga? O te tiras totalmente del trampolín a la piscina o te quedas arriba saludando al público, pero si te pasas todo el metraje amagando el salto... pues la cosa no termina de cuajar. Así que cuando ví en los cines por dos veces el trailer de "El truco final", una parte de mí pensó "Qué buena pinta tiene eso" y la otra pensó "¿Me puedo fiar ya de lo que haga este tipo?". Obviamente el primer pensamiento primó sobre el segundo. Y allá fui.
Vaya por delante que "El truco final" es una película entretenidísima. Avanza con facilidad, y nos atrapa desde el comienzo, con la maravillosa voz en off (doblada) de Michael Caine describiendo en qué consiste eso de hacer magia. Con sus idas y venidas en el tiempo se teje esa telaraña de la venganza, el motor que hace funcionar la historia. Al principio asistimos como meros espectadores, pero a medida que el metraje transcurre, empezamos a envenenarnos también nosotros con la misma sustancia que Hugh Jackman: ¿cómo hace Cristian Bale su truco? ¿tiene razón Michael Caine? ¿... o habrá verdadera magia? porque Bale parece tener un pacto con el diablo...
Así que mientras se suceden escenarios, trucos, y mala uva, Nolan nos tiene totalmente agarrados por la solapa. Sin embargo llega un punto que la cosa huele a chamusquina. Algo raro detectamos. Y sí, las sospechas se ven confirmadas: el director se guardaba una carta en la manga. Pero el truco final (valga la metáfora facilona) es decepcionante. Tanto, que a uno se le queda cara de imbécil. Vale: admito que es lícito e incluso factible, he visto cosas peores en esto de dar la sorpresita final, pero harto improbable. La última vuelta de tuerca se la podrían haber ahorrado y la cosa habría quedado más o menos estupenda. Si quereis en los comentarios destripamos el argumento y lo comentamos de manera más explícita.
La pareja protagonista está algo desigual: bastante mejor Bale que Jackman. A Scarlett la encontré apagada en su papel, un personaje incoherente en su evolución e incómodo para lidiar, quizás. El auténtico gustazo de la película es ver a Michael Caine, tan brillante como de costumbre, y la sorpresa, Bowie como Tesla. No deja de ser curioso que escogiesen a un científico -y además a uno nada anónimo- para hacer auténtica magia, sin truco. Cosas del cine...


6 comentarios:
Enga, comentarios con spoilers ;)
Ya sabes que a mi me encantó y aún así entiendo perfectamente tu postura y opinión. El quid de la cuestión es esa última vuelta de tuerca, el "truco" de ciencia ficción. Todo depende de si estás dispuesto o no a entrar en el juego, y las 2 posturas son igualmente válidas. Todo se reduce a una cuestión de "fe argumental", igual que ante un truco de magia de verdad. Ni siquiera es una cuestión subjetiva, de gustos, sólo se trata de "creer o no creer".
De todas formas, creo que hay que admitir el riesgo que tomó Nolan. Sus películas pueden gustar más o menos, pero tiene un control de las líneas argumentales que pocos directores comerciales de su generación poseen, así tenía que saber por cojones que ese final cabrearía a bastante gente (como así fue). El final podría ser mucho menos controvertido y contentar a casi todos.
Y por otro lado, más allá del resultado final, tiene detalles de "metanarrativa" geniales. Por ejemplo, flipé con lo de emplear a Andy Serkis (Gollum, King Kong...) como ayudante de Tesla. El paralelismo entre el personaje de Bale/Tesla (el autentico genio que no sabe venderse) y Edison/Jackman (el que se lleva la gloria gracias al "marketing") está claro. Bien, pues el ayudante de Bale resulta ser un doble. ¿Y quien es el de Tesla? Pues un actor famoso por hacer de doble y ocultar su autentico rostro. No me lo estoy inventado, lo contó Serkis en "petit comité" durante el rodaje del making off.
Comentario jilipollas:
Es una pena que Jackman no esté bien... porque estar, está estupendo.
K., aquí nos gustan todos los comentarios, incluídos los erótico-festivos, jejeje. Estar "está" estupendo, sí, hasta Woody Allen se dio cuenta y decidió sacarlo de la piscina para disfrute de todas las mortales.
(Los que quieran ir a verla, que no sigan leyendo)
Chexire, no me supone ningún problema la "cuestión de fe", como muy acertadamente has dado en llamarla. Me creo, sin problema ninguno, que Tesla se inventó un cacharro realmente mágico. Para eso es el cine, lo importante no es si es real, sino si es "cinematográficamente verosímil", y sí, encaja, me gusta, todo bien hasta ahí. No importa. Para mí, el estropicio de la historia es el asunto de los hermanos gemelos, una última tuerca que yo no deseaba lo más mínimo y que me veía venir. Primero: prefería que Bale hiciese magia, o que nunca descubriésemos la naturaleza de su truco. Pero que para que todo sea "creíble" nos inventemos que el tipo tenía un gemelo y que durante toda la película nos estuvieron echando la lengua, me parece demasiado. No solo se cargaron la magia, es que nadie se podría tragar algo así. El otro día un amigo de una amiga me lo comentó: la pena de esa película es que se la cargan al final. Y yo suscribo sus palabras: se la cargan.
Bueno, y ya...
Perdona que insista, pero, ¿¡¡para qué narices querían buscar ese final "lógico" si ya habíamos aceptado previamente que un tipo hacía magia de verdad!!?
Quizás, y sólo es una hipótesis, para rematar el truco de magia. Se pasa la película enseñándote que quizás de cada número hay un hombre aplicando ciencia barata (pero muy vistosa) y manchándose las manos. Eso mismo es lo que hace Nolan en el fondo.
Y off-topic: Creo que encontré la campaña de publicidad del escorpión y la araña de la que me hablabas el otro día. Si te interesa, avísame y te paso el link (lo tengo apuntado, pero ahora mismo no lo encuentro).
No es que comparta tu punto de vista, pero me has dado una buena explicación, ea. Puede que sea como tú dices.
De la araña y el escorpión casi mejor no acordarse, ¡que me da cosa...! jejeje (pero gracias, de verdad)
Publicar un comentario en la entrada