De qué va...Un grupo de personas viajan a través del desierto en dirección a Lordsburg, con la permanente amenaza que representan los indios apaches, encabezados por Gerónimo. Cada uno de los viajeros de la diligencia tiene distintos motivos para querer llegar allí...
Cómo es...
"La diligencia" es una película tremendamente especial en la historia no sólo del western sino del cine, en general. Fue el comienzo de la alianza entre John Ford y John Wayne. Convirtió a este último en estrella, abandonando definitivamente el cine de serie B. Nos mostró el escenario más mítico del género, Monumental Valley, como nunca antes lo habíamos visto. En opinión de muchos, marcó el inicio del western moderno.
John Ford haría, en años venideros, películas donde el retrato de personajes es mucho más profundo que en "La diligencia". Ello no implica, sin embargo, que aunque estemos ante una pura película de aventuras, sus protagonistas sean tópicos y planos. (Quizás sí, posteriormente, con las bases sentadas por un amplio puñado de grandes obras maestras del western, muchos de estos personajes se hayan convertido en clichés). Además de tener un ritmo y una planificación inmejorables, sabiendo llevar hasta las últimas consecuencias eso de ir en un guión de menos a más -muy alejado de las películas-río de aventuras que se hacen hoy día, que precisan tracas cada cinco minutos para retener un mínimo la atención del espectador-, Ford muestra, a través de un puñado de personas, cómo era la sociedad en el Oeste americano, y hasta qué punto el clasismo marcaba abismos insalvables entre personas de diferente estatus. Entre los defenestrados que viajan en la diligencia nos encontramos al maravilloso Thomas Mitchell, el médico alcohólico en el que Ford pone todas sus simpatías, y a Claire Trevor, la chica de mala reputación a la que aborrecen las señoras decentes del pueblo. Hay un banquero charlatán, que representa el empuje del dólar buscando terrenos nuevos que conquistar. Hay una dama que es una auténtica señora. Y hay, también, un vaquero buscando venganza por la muerte de su padre, un joven John Wayne que se come la pantalla a bocados interpretando a Ringo Kid.Como Chaplin, Ford siente una tremendo cariño por sus personajes más humildes, o por aquellos despreciados por los demás. Aunque el papel de la mujer en la época no daba para muchas alegrías, las chicas de Ford son tremendamente dignas, y por encima de su alta o baja cuna, le importa la nobleza de su carácter. Otra huella de identidad es su entrañable sentido del humor, que normalmente descansa sobre personajes secundarios de gran importancia en la trama, habituales contrapuntos del protagonista. En "La diligencia", es el médico el que tiene dicho papel, con algunas líneas de diálogo verdaderamente antológicas. Por último, está ese inconfundible sentido del honor y la épica, lejos de la ñoñería o el patriotismo barato, que nos emociona.
Ignoro cuántas veces ha sido plagiada y copiada plano a plano la secuencia en la que la diligencia es atacada por los apaches. Aunque podríamos citar miles de películas, seguro que más de uno, al ver a John Wayne avanzando por la hilera de caballos para recuperar las bridas, se acordó de Indiana Jones en idénticas circunstancias. Ford rodó más de cien películas a lo largo de su vida, y posiblemente ningún otro director pueda contar en su haber con unas treinta obras maestras incontestables. Por algo cuando rodó, creó escuela.

2 comentarios:
Garci suscribiría tu blog.Todas las pelis de Ford son buenísimas,¡todas!.De niña eran "baqueradas",hoy son "lo mejor de lo mejor"...;crecer enseña.
Leer tu blog es una delicia. Coincido con tu apreciación sobre el humor,los diálogos son para recordar,alimentan...
Garci dijo en alguna ocasión (tal vez en muchas) que Ford es el mejor director de cine de todos los tiempos. Comentaba: tal vez aquel fuera mejor en esto, aquel otro en aquello, aquel de allí hizo cosas increíbles... pero si valoramos el conjunto de una obra, ¿cuántos han rodado 30 obras maestras incontestables y un total de más de 100 películas de alto nivel? Números aparte, para mí el Número Uno.
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